Servicios

En Carta Financiera nos concentramos en tres productos claramente diferenciados uno del otro.

Diseño de Portafolio. A través de este servicio lo ayudamos a decidir qué le conviene comprar y qué le conviene vender, según su perfil de riesgo. Si usted no puede dormir a la noche, es porque está asumiendo un riesgo con el que usted no puede convivir. Y ningún tipo de estrategia de inversión que a alguien le quite el sueño, es sana. Los instrumentos son simples y conocidos: acciones, bonos, monedas. Según el perfil, puede incluir opciones y futuros.

Consultoría Financiera. Ofrecemos aquí el asesoramiento profesional para el diseño financiero y/o económico de un proyecto. ¿Cuáles son sus ventajas o desventajas? ¿Tiene sentido asumir tal o cual tipo de riesgo dadas las alternativas de las que se dispone? Nuestro principal activo es el acceso a una variada y amplia gama de profesionales de diferentes rubros con holgada experiencia. Pero ante todo, buscamos simplificar los problemas, sin usar palabras difíciles, extrañas o rebuscadas.

Newsletters Financieros. Estas son publicaciones pagas que se envían por email con determinada regularidad, que están diseñadas para que cada suscriptor pueda tomar sus propias decisiones de compra y venta de determinados activos en diferentes mercados. La temática de estas publicaciones es variada y ofrece un guía simple para comprar y vender, esgrimiendo los argumentos de una manera accesible para alguien no especializado en finanzas.

Pensar con visión amplia.

Pensar con visión amplia debe ser la consigna de quien busque hacer crecer su patrimonio de un modo ordenado. Para eso es siempre conveniente tomar distancia de las emociones del momento y evaluar los retornos en períodos de tiempo acordes con cada proyecto.

Una de las grandes dificultades del propio planeamiento financiero es que una parte importante de nuestro bienes, no tiene un precio de mercado fácilmente verificable como puede ser el de una acción o cualquier título que cotiza en un mercado organizado:

¿Cuál es el valor de las cosas que hemos aprendido, es decir, de nuestro capital humano? ¿Cuál es el valor que tiene nuestra red de contactos a la que podemos acceder para solucionar problemas o satisfacer necesidades? ¿Cuál es el valor de la casa en la que vivimos?

Si se mira con detenimiento, veremos que ni siquiera la última pregunta tiene una respuesta clara y objetiva. Y ni que decir del valor del capital humano o el de nuestra red de contactos. Esto nos debe hacer reflexionar para saber cuantificar y darnos cuenta de que una gran parte de nuestros activos, no tiene una cotización de mercado.