Commodities

Dramática caída de commodities y su impacto en países emergentes

Por Miguel Boggiano15/07/22

Los commodities aceleraron su caída durante las últimas semanas y la situación para los países emergentes es alarmante. Además, el contexto global no ayuda. En esta nota te cuento todos los detalles.

El 2022 arrancó con muchas novedades: inflación persistente en los EE.UU, suba de tasas de la Reserva Federal y una explosión al alza en los commodities, influenciados por el conflicto entre Rusia y Ucrania.

Veamos el rendimiento de DBC, un ETF que replica un índice de commodities, conformado por petróleo, gas natural, soja, maíz, trigo, azúcar, aluminio, cobre, oro y plata, entre otros:

Evolución del precio de los commodities

Podemos ver cómo aceleró la suba a comienzos de año, desde el conflicto bélico. Sin embargo, hace semanas que los commodities no paran de caer, afectando a una de las principales fortalezas que tienen los países emergentes. Muchos dependen de ellos.

Veamos la relación que hay entre los commodities y las acciones y bonos de los países emergentes, medido a través del DBC (índice de commodities), EEM (ETF de acciones emergentes) y EMB (ETF de bonos emergentes):

Comportamiento de commodities vs acciones y bonos emergentes

El comportamiento de los commodities, las acciones y bonos de países emergentes era muy similar durante los años anteriores. Había una gran correlación, explicada por la dependencia que tienen estos países. 

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Sin embargo, la gran disociación se dio a comienzos de 2022: mientras EEM y EMB comenzaban a caer, DBC subía con fuerza. ¿Por qué? Debido a las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Algo destacable fue lo sucedido desde hace varias semanas. Los commodities (línea negra) comenzaron a caer. Esto aceleró la caída en acciones y bonos emergentes, que ya venían con un 2022 muy complicado, a la par de todo el mercado.

¿Qué pasó para ver semejante caída en el precio de los commodities? Se podría resumir con tan solo una palabra: recesión. Vale aclarar que EE.UU aún no está en recesión, pero los temores están a la vista. Desde junio, la caída es brutal: soja (-11%), maíz (-14%), trigo (-24%), petróleo (-17%), gas natural (-25%), cobre (-26%), por nombrar algunos ejemplos.

La alta inflación en los EE.UU obligó a la Reserva Federal a tomar una postura más restrictiva. Además, esta semana se confirmó un nuevo récord del 9,1% interanual, lo que pone más sospechas sobre una suba de tasas más agresiva.

En este contexto, el dólar estadounidense se fortaleció a nivel global, generando una devaluación de las monedas emergentes. Esto perjudica aún más la performance de los commodities y dificulta el repago de la deuda en dólares que tienen estos países. Combo letal, ¿no?

Entonces, mientras que a comienzos de año se hablaba de inflación, la perspectiva de los commodities (y por consiguiente, de los países emergentes) era positiva. Pero el relato fue mutando hacia la estanflación: inflación con recesión.

En este nuevo contexto, las expectativas de inflación que espera el mercado se calmaron, marcando un nuevo mínimo (2,3%) de los últimos meses. ¿Cómo puede ser que el mercado espere a 10 años una inflación tanto más baja que la actual? Sencillamente se explica por el temor a una recesión: esto calmaría la demanda, ayudando a que los precios bajen.

En un mundo que está más averso al riesgo, las acciones y bonos de países emergentes están sufriendo caídas dramáticas. Además, si las señales de recesión se empiezan a confirmar, tan solo podría ser el comienzo. A tener precaución.