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Las 7 mejores películas sobre Wall Street

Por Miguel Boggiano05/04/21

Con estas películas lo que vas a aprender es estar alerta para que no te estafen o termines comprando cosas que después caigan fuertemente de precio. Es decir que vas a aprender a tener un sano nivel de sospecha frente a lo que te quieran ofrecer.

  1. The Big Short (“La gran apuesta”)

Es una genial simplificación del homónimo bestseller de Michael Lewis, que muestra cómo algunos inversores ganaron con la burbuja inmobiliaria y la crisis de 2007 - 2008.

El film se centra en la historia de cuatro outsiders que apuestan contra lo que se suponía el mercado más sólido existente: el mercado hipotecario. 

Estos cuatro personajes anticipan con enorme claridad el estallido de la burbuja crediticia, apostando contra ese mercado y haciendo frente a todo tipo crítica.

Se muestran escenas que resumen la locura que se vivía por esos tiempos: una stripper dueña de cinco departamentos gracias a varios préstamos hipotecarios o una mesa de blackjack donde las apuestas de participantes que no están sentados grafican la estructura de apuestas hipotecarias apalancadas como eran los CDOs (Collateralized Debt Obligations).

El tiempo les dio razón y estos personajes de la vida real tuvieron ganancias extraordinarias con la caída de los bonos hipotecarios.

Es notable cómo algunos de los personajes representados en esta película hoy en día anticipan una nueva burbuja bursátil: Michael J. Burry aseguró en 2019 que las empresas de Estados Unidos estaban sobrevaluadas y Steve Eisman dijo recientemente que empresas tecnológicas como Tesla y el Bitcoin representan la burbuja del momento y pronto caerán. 

  1. Trading Places (“De mendigo a millonario”)

La trama de esta comedia transita en la ciudad de Filadelfia, donde los hermanos Duke, dueños de un importante broker de commodities, hacen una particular apuesta sobre si un mendigo podría manejar la compañía reemplazando a uno de sus mejores empleados. La apuesta toma forma y a partir de muchos engaños logran poner al mendigo -Will Valentine- en el lugar del ejecutivo -Louis Winthorpe-.

Si bien la apuesta la gana uno de los hermanos Duke, por lo que debe pagar la irrisoria suma de un dólar, el nudo del asunto sucede cuando Valentine descubre que todo se trató de una mentira y su lugar en la compañía se trató de una simple apuesta. 

Louis y Valentine se unen contra los hermanos Duke en venganza por haber apostado contra ellos.

Los Duke iban a conseguir de forma fraudulenta un informe sobre las perspectivas de la cosecha agrícola para apostar sobre los futuros de jugo de naranja, pero Louis y Valentine se anticipan y ponen un informe falso en su lugar donde se pronostica una pésima cosecha.

El resultado es un tanto obvio: los hermanos Duke apuestan siguiendo el informe falso y pierden sus millones, mientras que el mendigo y el ejecutivo logran ganar millones apostando de forma correcta.

Este clásico muestra cómo eran las finanzas de los años 80: compras a viva voz, informes secretos que podían hacer ganar millones de dólares a un operador y un manejo poco transparente de la información pública.

  1. The Wolf of Wall Street (“El lobo de Wall Street”)

Ya tiene unos años esta película pero no deja de ser una impresionante puesta en escena sobre cómo el agente de bolsa Jordan Belfort construye su enorme fortuna.

A partir de la pérdida de su trabajo por el crack de 1987, Belfort comienza a trabajar en una firma que vende acciones de pequeñas compañías (acciones denominadas “penny stocks”), para poco tiempo después fundar su propio broker: Stratton Oakmont.

El negocio de Belfort se basó en la venta de “penny stocks”, donde la regulación era nula y se podía no sólo cobrar comisiones importantes sino manipular el precio de las acciones haciéndolas subir mediante masivas compras de sus clientes para poco después vender sólo las posiciones propias en el pico máximo del precio. 

Una verdadera estafa, también conocida como “pump and dump” (en español algo así como “inflar y tirar”).

Los negocios turbios de Belfort no terminaban ahí. Durante aquellos años armó muchas salidas a la bolsa, aunque el film solo muestra el caso de la empresa Steve Madden. Fue tan fraudulento el accionar de Stratton que los inversores no podían deshacerse de las posiciones que tenía en Steve Madden pero, obviamente, Belfort sí podía hacerlo.

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El “lobo de Wall Street”, como lo denominó a Belfort una nota de Forbes de 1991, terminó preso por estafa durante casi dos años y su firma fue desactivada.

  1. Boiler Room (en español traducida como “El nuevo sueño americano” y también “El informador”)

Es una película relativamente simple de entender. Consistía en sociedades de bolsa (broker dealers) que lo que hacían era primero comprar penny stocks muy poco líquidas y luego levantaban el teléfono y le hacían comprar esas acciones a los clientes para hacerlas subir de precio (con el dinero de los clientes) para después ir vendiendo ellos.

Boiler room en español quiere decir “caldera”, un salón donde se levanta temperatura a base de vapor, que era precisamente lo que hacían ellos: “calentaban” algunas acciones en base a esquemas agresivos y no le dejaban vender a nadie (hasta que no hubieran vendido ellos).

  1. The China Hustle

En este caso se trata de un documental que cuenta la historia de las estafas de compañías chinas que han falsificado balances -y todavía lo hacen al día de hoy-, porque si una compañía china comete un delito en EEUU no puede ser juzgada en China. 

Con lo cual, muchas empresas sin escrúpulos inventan literalmente sus balances para simular valuaciones que en realidad son falsas.

En el documental se ven muchos ejemplos de esto. Hay uno de una compañía que se llama Sino Forest que sostenía tener una cierta cantidad de bosques sobre los cuales extraían madera, cuando en la realidad sólo tenían una cantidad ridículamente inferior (el 5% de lo que declaraban).

  1. Wall Street

Habla de un costado del negocio de Wall Street que probablemente no es tan conocido para la mayoría de los inversionistas porque no es un mundo al que tenga acceso el consumidor final o el inversor en acciones. 

En general, el inversor minorista se limita a comprar y vender acciones. Wall Street trata del mundo de la banca de inversión y de las fusiones y adquisiciones (mergers & aquisitions). En particular, cuenta cómo en determinado momento estaban comprando una empresa porque su valor en bolsa era tan bajo que ellos la podían comprar y vender las partes ganando dinero. Esto pasa en momentos de piso total del mercado, donde las cotizaciones están regaladas.

Los tiburones de Wall Street estaban dispuestos a comprar la empresa y vender las partes para ganar dinero, sin importarles si en el proceso dejaban gente en la calle o no.

  1. The Wizard of Lies (“El mago de las mentiras”)

Esta película cuenta la historia de la caída de una de las mayores estafas de la historia: el fondo de Bernie Madoff.

Lo más interesante del film es cómo a pesar de decenas sino cientos de denuncias de lo que estaba pasando y todas las sospechas que existían alrededor de la valuación que sostenía Madoff, la SEC no investigó nada.

No podemos saber por qué pasó esto, pero podemos sospechar que cuando hay alguien que gana tanto dinero probablemente haya corrupción con estas entidades o al menos haya establecido algún tipo de vínculo para que se desestimen ciertas denuncias.

Algo que muy poca gente sabe es que de todo el dinero que generaba Madoff, él se quedaba sólo con el 15% de los fees y el resto lo compartía. Con lo cual, tenía un ejército de vendedores en todos los bancos a los cuales él les pagaba.

Este esquema en definitiva era una legalización de la corrupción, pues con semejante “reparto” de comisiones los bancos y vendedores tenían muchos incentivos para mirar para otro lado.

Tengan en cuenta que los retornos que mostraba Madoff en su track record eran ridículos: retornos similares al S&P pero con una volatilidad infinitamente menor. Se podría argumentar que era posible engañar al público minorista, pero era imposible que los inversores institucionales no se dieran cuenta de la estafa.

Tan clara fue la mala praxis de ciertos bancos que fueron condenados a hacerse cargo de una parte significativa de las pérdidas que sufrieron sus clientes.