Educación Financiera

Productos Estructurados: ¿Qué son y dónde está la trampa?

Por Miguel Boggiano19/03/17

Probablemente, todos hayamos oído hablar alguna vez de los productos estructurados. Muchos de quienes lean esta nota incluso, seguramente tengan uno de estos productos en sus portafolios. Pero, ¿sabemos realmente lo que son los productos estructurados, cuáles son sus mitos y cuáles las trampas de los bancos detrás de ellos? Casi con total certeza, podría decirles que muy pocos son los que verdaderamente conocen en plenitud de qué se tratan y qué secretos esconden las instituciones financieras a sus clientes.

Mucha gente tiene productos estructurados y ni siquiera lo sabe. Una hipoteca a tasa fija es un estructurado; un activo que ofrece la mitad de lo que gane el índice acciones FTSE en 5 años o la devolución del dinero, es otro estructurado. También lo son todos los bonos linkeados al oro o a otros activos.

¿Qué son los productos estructurados?

Son instrumentos financieros compuestos por un gran número de activos diferentes en su interior. Es decir que son un “paquete” con instrumentos adentro, pero el público en general sabe muy poco o nada acerca de los instrumentos de los que se compone ese “paquete”.

En general los estructurados suelen tener las siguientes características:

  • Horizonte fijo. Usualmente duran de 3 a 6 años.
  • Los retornos están relacionados a un índice y se pagan al final.
  • Habitualmente hay alguna protección de capital (si el índice cae durante la vida del producto, los inversores no pierden el capital).
  • Siempre hay una banco de inversion que los crea y gana con su comercialización.

Usualmente son ofrecidos por los bancos como productos poseedores de muchas ventajas y beneficios, en comparación con los instrumentos tradicionales como acciones y bonos. En la práctica estos beneficios no son tales y analizaremos uno a uno a continuación.

  1. El mito de la protección del patrimonio

Dependiendo del tipo de producto, los bancos ofrecen esquemas de protección total o parcial del capital inicial invertido. No es casualidad que esta cualidad sea una de las más destacadas por los bancos: los seres humanos huimos del riesgo.

Pero, ¿cuál es el problema? Bueno, hay dos problemas. Uno es que a cambio de la prometida protección del capital (y porque nada en este mundo es gratis) los bancos se llevan una gran parte de los posibles ingresos futuros. Dicho de otro modo, esta supuesta protección es pagada con creces por los clientes.

Otro problema es que la protección del patrimonio nunca es absoluta y completamente cierta.

La garantía de protección de capital la otorga un determinado banco (no necesariamente el que vende el producto estructurado) y esto implica riesgo de crédito (si el banco asegurador quiebra, los clientes pierden la protección). Entonces, en escenarios de crisis el riesgo de no poder recuperar el capital invertido aumenta.

El mejor ejemplo es lo que pasó en la crisis hipotecaria de EEUU en 2008. Se armaron y vendieron muchos productos estructurados a partir de hipotecas (“CDOs”) que fueron calificados como ultra-seguros (“AAA”). ¿El resultado? Los mismos productos eran calificados como basura a fines de 2009. Quien había otorgado la garantía de estos productos era casi siempre Lehman Brothers y toda esa garantía se evaporó cuando el banco quebró.

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Esta clase de productos son diseñados para tener una apariencia simple, pero sucede que dentro del “paquete” contienen unos instrumentos muy complejos llamados genéricamente derivados exóticos.

2. De apariencia simple, pero de naturaleza muy compleja

Esto hace que la naturaleza del producto termine siendo mucho más compleja de lo que aparenta y trae otras consecuencias aparejadas que trataremos a continuación. Habitualmente, ni el cliente ni el banquero privado que ofrece el producto tienen una idea clara de lo que se está vendiendo.

3. Son muy difíciles de valuar con precisión

Del punto anterior se sigue que la mencionada incorporación de estos instrumentos muy complejos (cuya valuación sólo es estimativa) hace que la valuación del “paquete” que los bancos venden sea una tarea muy difícil.

4. Son muy caros

Al ser productos muy complejos y de una muy difícil valuación, esta circunstancia es explotada por los bancos para cobrar un precio mayor por el producto al que debiera tener.

5. Son muy ilíquidos

El mercado secundario de este tipo de productos (donde se compran y venden los activos entre particulares) es prácticamente inexistente y el inversor se encuentra atado al banco emisor hasta el vencimiento. Prácticamente en todas las condiciones de mercado, especialmente aquellas adversas, el valor del producto estructurado es menor a la suma del valor de sus componentes. Si el inversor desea o se ve forzado a vender, sólo hay alguien que se lo comprará: el banco que se lo vendió. Y como es de esperar, se lo comprará con un descuento importante.

Pero entonces, ¿por qué estos productos son tan exitosos?

Gran parte de su éxito se debe a la estrategia de venta de los bancos y no a la satisfacción de una verdadera necesidad de los clientes privados.

Por último, les dejamos tres reglas fundamentales que deben tener en cuenta cuando el banco les ofrece este tipo de productos:

  • Regla #1: Los productos estructurados están diseñados para satisfacer una necesidad del banco, no del cliente.
  • Regla #2: Los productos estructurados están diseñados para que el inversor promedio no entienda.
  • Regla #3: Los productos estructurados están diseñados para mantener cautivo al inversor.